¿No te han dicho nunca estas palabras? Que fácil de decir, pero la realidad es que a muchos de nosotros no nos resulta tan fácil relajarnos, a mi desde luego me costó aprenderlo y mucho más conseguir meditar. Es más, al escucharlas y no saber ni por dónde empezar acabas sintiéndote más estresada.
La culpa la tiene el que estamos tan acostumbradas a estar ocupadas que cuando llega el momento de reducir la velocidad que llevamos o tomar un descanso, parece que se inicia una auténtica lucha para conseguir desconectarnos y apartar esos pensamientos en bucle que nos están haciendo realmente daño.
Es muy común tener la molesta sensación de que deberías estar haciendo algo, ese nudo de culpabilidad en el estómago que dice que probablemente no mereces un descanso. Y se pone aún peor cuando estas deprimida o ansiosa.
A estas alturas y en este siglo ya muchos sabemos de sobra que la relajación es importante para nuestro bienestar, pero ¿qué hacemos cuando nos resulta dificilísimo hacerlo? Pues yo voy a ayudarte con algunos consejos y recomendaciones, o tips como se dice ahora 😉 Te recomiendo que los leas y los practiques y descubrirás que algunos no parecen servirte a ti pero que con otros si lo consigues. No es raro, es normal, por eso con mis clientes practico diversas técnicas para que cada uno encuentre con la que esté más cómodo.
¿Por qué necesito relajarme?
La relajación es muy importante para cuidar nuestra salud física y mental. No solo puede ayudar cuando te sientes estresada o ansiosa, sino que practicándola notarás que van desapareciendo estas situaciones alteradas tan comunes en todos en el día a día, el trabajo, los niños, la casa, organizarse…, La frase ¡No puedo más! Quedará en el olvido
¿Qué es la relajación?
La relajación no es solo parar y tomar un descanso.
A menudo te puedes sentir tentada a 'relajarte' viendo la televisión o navegando por Internet, pero esto es sólo una forma de distracción. Hacer estas cosas no te ayudan realmente a parar los pensamientos negativos o las preocupaciones que tengas y tan pronto como apagues la TV o el ordenador sientes lo mismo que antes.
Tomar medidas proactivas para relajarse puede ayudar a que tu mente descanse, haciendo que te sientas más equilibrada, en armonía y con control. A mí me resulta muy útil buscar un momento en que estoy sola y concentrarme en la respiración normal primero y luego en la respiración desde el corazón. Si puedes buscar estos ratitos todos los días es genial y lo ideal ya que así vas practicando y cuando te enfrentes a una situación potencialmente de estrés o ansiedad podrás gestionarlo muy bien.
¿Qué puedo hacer para relajarme?
Como ya he comentado antes, cada persona es diferente y lo que funciona para una persona puede no servir a otra. Es posible que te lleve un tiempo encontrar la técnica o técnicas de relajación adecuadas, y es posible que tengas que seguir practicando durante un tiempo antes de sentir los beneficios. Pero sigue perseverando, realmente vale la pena.
Dos Tips de relajación:
Enfócate en tu respiración
Aprender a respirar más profundamente puede ayudarte a sentirte mucho más tranquila.
Inhala por la nariz y exhala por la boca. Procura mantener los hombros hacia abajo y relajados, y coloca la mano dominante, derecha si eres diestra o izquierda si eres zurda, sobre el estómago: nota como sube al respirar y baja al exhalar.
Cuenta mientras respiras. Comienza contando “1, 2, 3, 4” a medida que inhalas y “1, 2, 3, 4” mientras exhalas. Busca los segundos que puedes contar sintiéndote cómoda y poco a poco ve aumentándolos, suavemente, sin forzar.
Si mientras realizas este ejercicio aparecen en tu mente pensamientos del tipo: Con todo lo que tengo que hacer y yo aquí, o Se me ha olvidado…… lo que sea, da igual, cualquier pensamiento que no sea contar mientras respiras es un boicot a tu tiempo para relajarte. Cuando suceda no te enfades contigo, estás aprendiendo y debes ser muy compasiva contigo, vuelve a observar tu respiración y cuenta los segundos.
Puedes empezar con un minuto y poco a poco ir aumentando otro minuto. Sé paciente, lo vas a conseguir.
Lugar tranquilo y bonito
Aunque no puedas escapar físicamente, tu imaginación puede transportarte a un lugar en el que te sientas tranquila y feliz.
Busca un lugar tranquilo donde nadie te pueda molestar. Cierra los ojos y haz unas cuantas respiraciones conscientes.
Visualiza, recuerda o imagina un lugar relajante y tranquilo, real o imaginario. Puedes elegir un recuerdo de algún lugar donde hayas estado o un lugar imaginado. Visualízate en ese lugar de paz y tranquilidad.
Mira, piensa en los detalles de este lugar. ¿Qué aspecto tiene? ¿Qué tipo de colores y formas puedes ver? ¿Puedes oír algún sonido? ¿Es cálido o fresco? Deja que tu mente divague y tu cuerpo se relaje. Permítete sentir y disfruta de esa paz.
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Silvia López Bruletout
Monitora guía de meditación, relajación, respiración y visualización
Terapeuta
Individual y grupal
